El ejercicio terapéutico ayuda a prevenir los cánceres de colon, próstata y mama

El ejercicio terapéutico ayuda a prevenir los cánceres de colon, próstata y mama

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Manuel Arroyo, investigador de la Universidad de Granada, asegura que se debe recurrir a las nuevas tecnologías para controlar el nivel efectivo de actividad física para proteger a la población expuesta, y que deben ser los fisioterapeutas los profesionales sanitarios que deben liderar este campo

Santa Cruz de Tenerife, 26 de septiembre

El ejercicio pautado por un especialista de terapia física ayuda a prevenir los cánceres de colon, próstata y mama al reducir la grasa corporal, asegura el catedrático de Fisioterapia de la Universidad de Granada, Manuel Arroyo, cuyo ámbito de investigación es la Oncología.

“En la actualidad hay estudios que confirman que el ejercicio físico disminuye el riesgo de recaídas o previene incluso la aparición de algunos tumores que tienen que ver con la hormona femenina y masculina que tiene como fuente la grasa corporal. Además, el hecho de realizar ejercicio habitualmente incrementa la oxigenación de las células buenas y promueve su regeneración”, asegura este médico especialista en Actividad Física y Deporte, que ha participado este fin de semana en el III Congreso Internacional de Fisioterapia de Canarias en Santa Cruz de Tenerife.

Este es el caso, asegura, de los cánceres de mama, próstata o colon, que además son los más frecuentes, y en los que el sedentarismo, la inactividad y la obesidad son factores que contribuyen a su aparición.

“La fisioterapia debe implantarse de una forma rotunda en el mundo de la oncología”, subraya, “no solo en la terapia que se realiza tras el diagnóstico de la enfermedad, para que el tratamiento sea más eficaz, o en los pacientes que superan la enfermedad para ayudarles a sobrellevar las secuelas, sino desde el punto de vista de prevención del cáncer”.

Entre un 5 y un 10% de los cánceres tienen un carácter familiar o hereditario. Los más frecuentes son los de mama, ovario, colon y sistema endocrino, aunque actualmente se conocen más de 40 mutaciones genéticas que confieren a los portadores la susceptibilidad de padecer un cáncer. “Hay personas que están especialmente expuestas al cáncer, hay un factor genético y hereditario que no se puede obviar”, asegura Manuel Arroyo.

“El camino ahora para los fisioterapeutas es monitorizar y evaluar la actividad física que realizan los pacientes, para determinar si es suficiente para reducir o no el riesgo de padecer un cáncer. El futuro está en la tecnificación y en el control de los niveles de actividad en las personas, para pautarles la dosis exacta. Se debe trabajar de forma multidisciplinar en los equipos sanitarios, pero este camino en que están implicadas las nuevas tecnologías lo deben liderar los fisioterapeutas”, explica.

Niveles de actividad de 18 horas semanas en cánceres de este tipo, asegura este especialista, tienen un factor protector con respecto al riesgo de volver a padecer el cáncer de colon, y entre 9 y 18 horas se mueven también los parámetros para proteger con respecto a los cánceres de próstata y mama. “Si estás corriendo en una cinta a 18 kilómetros por hora, consumes más energía que caminando, por lo que el número de horas dependerá del tipo de ejercicio que se esté realizando”, apostilla este catedrático de la Universidad de Granada.

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