Chío mantiene viva la tradición de ‘Los carros’ por San Andrés

Chío mantiene viva la tradición de ‘Los carros’ por San Andrés

El Ayuntamiento colabora cada año en la seguridad, vallado, iluminación y limpieza del recinto, además de donar varios trofeos para los premiados.

GUÍA DE ISORA. Sobre las 10 de la noche del pasado sábado 30 de noviembre concluyó en Chío la edición de este año de su arraigada tradición de “correr los carros” el Día de San Andrés por las calles del pueblo. El fin de fiesta lo puso la entrega de premios a los mejores diseños, acto organizado por la comisión vecinal encargada de las fiestas en honor a San Juan Bautista y la Virgen de la Paz. A este evento asistió la concejal isorana de Recursos Humanos, Sanidad y Transporte, Carmen Alicia González, y el edil de Medio Ambiente y Servicios Municipales, Bruno Domínguez.

El Ayuntamiento isorano colabora cada año con esta tradición del pueblo de Chío. Además de donar una parte de los trofeos para premiar a los creadores de los mejores carros, se encarga del vallado, la seguridad, la limpieza y del refuerzo de la iluminación de las calles principales que acogen este evento, un circuito circular que incluye las calles Pino del Aire –la pendiente principal por donde se lanzan los carros-, San Martín y El Balo. Por estas dos vías últimas es por donde regresan al principio del recorrido los participantes. Al final del recorrido y en varios puntos estratégicos de la calle Pino del Aire se colocan neumáticos que amortigüen posibles golpes, aunque por lo general solo se producen incidentes leves y la mayoría de pilotos lleva casco de protección.

Los vecinos de Chío construyen sus carros con todo tipo de materiales: madera, metal, fibra, tela, etc. Aprovechan algunos juguetes o partes de juguetes como monopatines o bicicletas. Una vez fabricadas las estructuras, la imaginación se desborda a la hora de colocarles complementos o decorarlos. Los hay incluso con música y luces, de una plaza o de varias, con y sin frenos…

Un poco de historia
Según cuenta la tradición oral esta celebración tiene ya más de 100 años. El 30 de noviembre, Día de San Andrés, en todas las casas del pueblo se asaban castañas y se invitaba a todo aquel que llegaba a probar el vino de la cosecha del año. Las parrandas de tocadores iban de casa en casa. También existía la tradición de deslizarse sobre tablas por las pendientes del pueblo, costumbre que, según se cree, trajeron vecinos de Icod de los Vinos que formaron sus familias en Chío.

En un primer momento, para facilitar el deslizamiento por las calles, las tablas o tablones eran lubricadas a base de cebo de cerdo u otros animales. Por aquellos pavimentos rugosos de las calles La Placeta, Rincón Caliente o la del Cementerio, se lanzaban los niños, jóvenes pero también los adultos. Algunos vecinos recuerdan tirarse también con bidones de plástico duro cortados por la mitad o incluso con trillos usados en las labores del campo.

Posteriormente, entre finales de los años 70 o principios de los 80 del siglo pasado, al asfaltarse las calles, las tablas fueron dejando paso a los carros con ruedas que se adaptaban mejor este tipo de terreno.

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